Las emociones

Las emociones están presentes en nuestras vidas desde que nacemos. Juegan un papel relevante en la construcción de nuestra personalidad y en nuestra interacción social.

Además de ser la principal fuente de las decisiones que adoptamos diariamente, las emociones intervienen en todos los procesos evolutivos: en el desarrollo de la comunicación, en el conocimiento social, en el procesamiento de la información, en el apego, en el desarrollo moral, etc. (Aritzeta, Pizarro y Soroa, 2008: 26).

Podemos diferenciar las emociones básicas y las complejas; y, a su vez: las agradables (positivas) y desagradables (negativas).

  • Las emociones básicas (también primarias o fundamentales) son las que producen, entre otras manifestaciones, una expresión facial característica y una disposición típica de afrontamiento.
  • Las emociones complejas (también secundarias o derivadas) son el resultado de conjugar las emociones básicas, pero no evidencian rasgos faciales universales, aunque sí tendencias particulares (de diferentes contextos) a la acción.
  • Las emociones positivas (o agradables) hacen referencia a las que se experimentan cuando se logra una meta o se está en disposición de hacerlo. Afrontar esta posibilidad permite disfrutar del bienestar que proporciona la propia acción.
  • Las emociones negativas (o desagradables) se experimentan cuando se bloquea una meta; suceden ante una amenaza o una pérdida, y requieren de energía y movilización para afrontar la situación de manera relativamente urgente.

Existe una gran variedad de clasificaciones y tipologías de las emociones, entre las que se dan ciertas convergencias y divergencias, pero aquí presentaremos la que consideramos más adecuada para este caso:

  Emociones básicas Emociones complejas
Fuente: Aritzeta, Pizarro y Soroa (2008: 26), adaptado de Campos, Barret, Lamb, Goldsmith y Stenberg (1983).
Negativas        Ira – Miedo – Tristeza Vergüenza, odio, celos, envidia, desprecio, disgusto, preocupación, desesperación, culpa, aburrimiento, desconfianza.
Positivas   Alegría – Interés – Sorpresa Placer, curiosidad, deseo, adoración, orgullo, éxtasis.

Las emociones desempeñan funciones fundamentales:

  • Función motivadora de la conducta
  • Función adaptativa y de supervivencia
  • Función social
    (de interacción: para comunicar a las demás personas cómo nos sentimos, y para influir en ellos y viceversa)

Estas funciones, además, tienen una naturaleza preventiva y anticipatoria e influyen de un modo significativo en el desarrollo personal. Poseen efectos sobre otros procesos mentales, de modo que pueden afectar a cómo se percibe, atiende, memoriza, razona y crea la realidad.